• Maite R. Ochotorena

Escribir a través de las tormentas

Con la que está cayendo alrededor, el cambio climático y sus terribles consecuencias, gente a la que ocupan su vivienda, corrupción, derechos que se pisotean, en fin... como te decía, con la que está cayendo, me resulta cada vez más difícil centrarme y escribir. Porque escribir implica en cierto modo abstraerse de la realidad, y aunque pueda parecer que eso es precisamente lo que uno desearía tantas veces, hoy me resulta difícil hacerlo. Hay mucho ruido alrededor, y la impotencia me puede, la rabia ante tantas injusticias, ver que vamos a la deriva, que la humanidad sigue sin aprender a convivir sin violencia, que seguimos sin saber cómo respetar el mundo que nos rodea, sin saber resistirnos a la ambición, la avaricia, el egoísmo...


Por supuesto que puedo plasmar lo que siento en mis obras, y de hecho ya lo hago, pero a veces no es suficiente, ¿no? Querría formar parte de la solución, y no del problema de una forma más activa, aquí ya ahora, a pie de calle. No quiero ser parte de esta sordera-ceguera que nos tiene maniatados en un sistema autodestructivo.


Sin embargo, mientras escribo estas líneas, en vez de teclear dando forma a «El Sueño de Valentine II: Oscuridad», también pienso que hablar a las personas a través de mis libros sí que es muy válido, sí que cala en la gente... aunque sea a largo plazo. Porque al contar una historia, no sólo te hago soñar a ti como lector@, sino que te hago sentir, y empatizar de un modo profundo con lo que te cuento; escribir es trasladarte una delicada red de mensajes que quiero creer que se convertirán en algo duradero, que permanecerán y pasarán a formar parte de tu pensamiento, o, claro está, que te harán ser crític@ y disentir,  y reflexionar y cuestionar. No pretendo aleccionar a nadie, pero ojalá los detalles que subyacen tras cada personaje y sus actos, bajo cada acontecimiento, te hagan mirar alrededor un poco más... despiert@.


«La mensajera del Bosque» y su reivindicación del valor de la naturaleza es un buen ejemplo de lo que te cuento. Tal vez «El Sueño de Valentine» te traslade otro tipo de mensaje, más... trascendental, pero no menos importante. Se nos olvida que hay magia en nuestras vidas, en el milagro que supone estar vivos en medio de un espacio desconocido, flotando en la basta soledad del universo. Somos motas mágicas respirando y sintiendo... Hagamos algo mejor que lo que estamos haciendo. Hagamos que este milagro que es estar vivos, perdure y signifique algo.


Yo voto por la MAGIA. ¿Y tú?




Feliz vida, estés donde estés. Protégela, quiérela, valórala. En realidad, es lo único que importa.

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